Falta de agua en Acapulco exhibe abandono en el Ayuntamiento
Dentro del Ayuntamiento de Acapulco, ubicado en el Parque Papagayo, se vive una situación que raya en lo indignante. Los baños públicos de la sede municipal se encuentran sin agua, sucios y con un penetrante olor a orín, exhibiendo una grave falta de mantenimiento en un espacio que debería ser ejemplo de orden y servicio público.
Baños insalubres en el corazón del gobierno municipal
Paredes manchadas, sanitarios inutilizables y ausencia total de agua corriente y papel higiénico forman parte del panorama cotidiano en los baños del Ayuntamiento. Lo que debería ser un servicio básico para trabajadores y ciudadanos se ha convertido en una experiencia insalubre y humillante para quien necesita utilizarlo.
El olor a orines invade los pasillos, evidenciando que no se trata de un problema reciente, sino de un abandono prolongado. La falta de limpieza y mantenimiento revela una negligencia administrativa que contrasta con el discurso oficial sobre orden y atención ciudadana.
La falta de agua, un problema que ni el Ayuntamiento resuelve
La causa principal de este escenario es aún más grave: el propio edificio del Ayuntamiento no cuenta con un suministro constante de agua potable. Esta carencia elemental ha persistido durante casi cinco años, atravesando dos periodos de gobierno encabezados por la alcaldesa Abelina López Rodríguez.
La incapacidad para resolver un problema básico dentro de la sede principal del gobierno municipal deja al descubierto serias deficiencias en la gestión pública. Si la autoridad no puede garantizar condiciones mínimas de higiene en sus propias oficinas, surgen dudas legítimas sobre su capacidad para atender los problemas estructurales de toda la ciudad.
Una metáfora del deterioro de Acapulco
El estado de los baños del Ayuntamiento no es un hecho aislado, sino el reflejo de un abandono institucional más amplio. Calles llenas de baches, luminarias inservibles y espacios públicos descuidados forman parte del mismo patrón de desinterés.
La imagen es contundente: si el corazón de la administración municipal está sucio, sin agua y sin mantenimiento, ¿qué puede esperar la ciudadanía en colonias y comunidades alejadas del centro de poder?
Los baños del Ayuntamiento de Acapulco no solo evidencian una falta de limpieza, sino una crisis de responsabilidad. Son la manifestación física de la indiferencia institucional que, día a día, deteriora la confianza ciudadana y profundiza el abandono de la ciudad.



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