Baches en Acapulco exhiben negligencia municipal
Las vialidades inseguras en Acapulco siguen siendo una amenaza cotidiana. Una coladera en pésimas condiciones, sin señalización y ubicada en la calle de salida del estacionamiento de Galerías Diana, a escasos metros de la Costera Miguel Alemán, volvió a evidenciar la negligencia municipal en Acapulco, luego de que un automovilista sufriera daños severos en su vehículo al caer en el hoyo.
Una trampa vial en plena zona céntrica
El incidente ocurrió en una vialidad altamente transitada por residentes y turistas. De acuerdo con el testimonio del conductor afectado, la coladera se encontraba abierta y cubierta apenas de agua y asfalto suelto, sin ningún tipo de advertencia oficial.
El impacto provocó una llanta ponchada, daños en la suspensión y dejó el vehículo atrapado durante varios minutos, generando riesgo adicional para otros automovilistas que circulaban por la zona.
Vecinos advierten, autoridades ignoran
Habitantes del área confirmaron que no se trata de un hecho aislado. Señalaron que el punto ha provocado múltiples daños a vehículos y que, ante la ausencia de respuesta del Ayuntamiento, han optado por colocar cubetas y botes improvisados como señal de advertencia.
Esta escena —un “bote verde” alertando sobre un peligro vial— se ha convertido en símbolo del abandono institucional frente al problema de los baches en Acapulco, incluso en áreas consideradas prioritarias por su cercanía con la franja turística.
¿Quién paga los daños por calles en mal estado?
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para la administración de Abelina López Rodríguez: ¿quién asume el costo de las descomposturas, llantas reventadas y suspensiones dañadas provocadas por el mal estado de las calles?
Mientras los ciudadanos absorben gastos que pueden superar varios miles de pesos, el gobierno municipal carece de un protocolo claro para reparar daños ocasionados por su propia omisión en el mantenimiento de la infraestructura vial.
Prioridades invertidas
Para vecinos y automovilistas, resulta ofensivo que se destinen recursos a grúas, anuncios espectaculares y campañas de imagen, mientras no se atienden problemas básicos como tapar un hoyo en una de las zonas más transitadas de Acapulco.
La falta de mantenimiento no solo representa pérdidas económicas, sino también un riesgo real para la integridad física de quienes transitan diariamente por estas calles.
Las vialidades inseguras en Acapulco reflejan un gobierno que ha normalizado el abandono. Mientras no exista responsabilidad institucional para reparar daños y prevenir riesgos, el mensaje es claro: en Acapulco, el descuido oficial lo paga el ciudadano. La pregunta sigue abierta sobre el pavimento roto: ¿hasta cuándo?



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