Bocinas de alerta Acapulco fallan durante sismo y desatan críticas
El reciente sismo en Acapulco de magnitud 6.5 no solo sacudió edificios y conciencias, también dejó al descubierto fallas graves en la prevención. Las bocinas de alerta Acapulco, instaladas con recursos públicos, no se activaron durante la emergencia. Ante las críticas, la alcaldesa Abelina López Rodríguez aseguró que el sistema solo funciona para ciclones, no para temblores.
La explicación oficial que encendió el enojo
Tras el movimiento telúrico, la Coordinación General de Protección Civil y Bomberos de Acapulco difundió una postura clara: las bocinas municipales están diseñadas únicamente para fenómenos meteorológicos.
Sin embargo, esta explicación lejos de calmar los reclamos, los intensificó. La ciudadanía cuestionó por qué un sistema presentado como preventivo no respondió ante uno de los riesgos más comunes en la región: los sismos.
Lo que vivió la ciudadanía
Mientras el gobierno justificaba, la realidad fue otra. Durante el temblor, vecinos de distintas colonias reportaron que ninguna bocina emitió alerta alguna. No hubo avisos preventivos ni instrucciones de evacuación.
Como resultado, muchas personas salieron a la calle por instinto, sin orientación oficial. Para una ciudad con antecedentes de desastres naturales, la falta de alertamiento incrementó el miedo y la sensación de abandono.
¿Prevención limitada o desvío del problema?
Además, la postura de Protección Civil abrió nuevas preguntas. Hasta ahora, las autoridades no han aclarado si el contrato del sistema contemplaba alertas sísmicas, ni han detallado si las bocinas pueden adaptarse para ese fin.
Tampoco existe información pública sobre el monto total invertido ni sobre los criterios técnicos utilizados para su adquisición. Esta opacidad alimenta la sospecha de un gasto ineficiente o mal planeado.
Exigen transparencia y soluciones
Ante este escenario, ciudadanos y colectivos demandan cuentas claras, auditorías y soluciones reales. No piden discursos, exigen sistemas que funcionen cuando la vida está en riesgo.
Hasta el momento, no hay un comunicado oficial que anuncie una revisión técnica del sistema, sanciones administrativas o ajustes en la política de protección civil municipal.
El sismo en Acapulco no dejó una tragedia mayor, pero sí una advertencia clara: la prevención no puede tener excusas. Cuando las bocinas callan, la confianza ciudadana también se quiebra.



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