Drenaje colapsado en Acapulco contamina el primer cuadro
El otro Acapulco existe y está a la vista de todos. En pleno primer cuadro de la ciudad, un drenaje colapsado en Acapulco deja correr aguas negras sin control, contaminando calles históricas, afectando a comerciantes, vecinos y visitantes, mientras las autoridades responsables permanecen ausentes y en silencio.
El corazón de Acapulco, entre aguas negras
Las imágenes y denuncias ciudadanas evidencian una contaminación sanitaria en Acapulco que ya no puede ocultarse. Aguas residuales brotan y recorren vialidades del centro histórico como si fueran parte del paisaje urbano, sin señalización, sin atención inmediata y sin explicaciones oficiales.
No se trata de una colonia periférica ni de una zona olvidada en los cerros. Se trata del corazón turístico, social y económico del puerto, donde a diario transitan miles de personas y donde el riesgo sanitario crece con cada hora de abandono.
¿Dónde están las autoridades responsables?
La pregunta es inevitable: ¿dónde está la CAPAMA mientras el drenaje colapsado en Acapulco contamina impunemente el centro?
Tampoco hay respuestas claras del Gobierno Municipal encabezado por Abelina López Rodríguez, ni del Gobierno del Estado que dirige Evelyn Salgado Pineda. A nivel federal, la omisión también alcanza a la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, mientras el problema escala sin coordinación visible.
Un colapso que nadie quiere asumir
El abandono urbano en Acapulco se manifiesta no solo en la falta de mantenimiento, sino en la ausencia total de rendición de cuentas. Nadie explica cuánto tiempo lleva el colapso, por qué no se atendió de forma preventiva ni a dónde van a parar esas aguas negras.
Especialistas advierten que estas descargas terminan en cuerpos de agua cercanos o directamente en la bahía, agravando la contaminación ambiental y poniendo en riesgo la salud pública.
Normalizar la contaminación no es opción
Vecinos y comerciantes del centro señalan que el olor, los encharcamientos y la presencia constante de aguas residuales afectan sus actividades diarias. Aun así, la respuesta institucional sigue siendo mínima o nula.
La normalización de la contaminación sanitaria en Acapulco plantea una pregunta incómoda: ¿se trata de negligencia, incapacidad técnica o simple desprecio por la población y por uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad?
El drenaje colapsado en Acapulco no es solo una falla técnica; es el reflejo de un abandono institucional profundo. Mientras las aguas negras recorren calles históricas, la ciudadanía sigue esperando algo básico: que alguien dé la cara y asuma su responsabilidad.



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