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Negligencia en el IMSS obliga a parto en auto en Acapulco

Negligencia en el IMSS obliga a parto en auto en Acapulco

Una nueva denuncia por negligencia en el IMSS sacudió a Acapulco, luego de que una mujer en trabajo de parto fuera rechazada en el Hospital General Vicente Guerrero, pese a presentar dolores intensos y contracciones. Minutos después, su bebé nació dentro de un automóvil, con apoyo de paramédicos de la Cruz Roja, sobre la carretera Cayaco–Puerto Marqués.

Atención negada en el Hospital Vicente Guerrero

De acuerdo con el testimonio de familiares, la mujer acudió al Hospital General Vicente Guerrero al advertir que estaba a punto de dar a luz. A pesar de la urgencia, fue enviada de regreso a su domicilio, sin una valoración médica adecuada.

La decisión resultó crítica. Durante el trayecto, los dolores se intensificaron y el parto se adelantó, obligando a detenerse de emergencia cuando circulaban por la carretera Cayaco–Puerto Marqués.

El parto ocurrió dentro de un vehículo

El nacimiento ocurrió dentro de un automóvil tipo Chevy, frente a una tienda Bodega Aurrerá El Coloso, donde paramédicos de la Cruz Roja Acapulco brindaron auxilio inmediato.

Gracias a la rápida intervención del personal de emergencia, el bebé varón nació con signos vitales estables. Posteriormente, tanto la madre como el recién nacido fueron trasladados a un hospital para su valoración médica.

Un riesgo que pudo terminar en tragedia

Aunque el desenlace fue favorable, el caso expone nuevamente las fallas en la atención del IMSS en Acapulco. Negar atención a una mujer en labor de parto representa un riesgo extremo, tanto para la madre como para el bebé.

Paramédicos confirmaron que este es el segundo parto atendido por la Cruz Roja Acapulco en lo que va del 2026, una cifra que enciende alertas sobre la saturación y omisiones en el sistema de salud.

Silencio institucional

Hasta el momento, el IMSS no ha emitido un comunicado oficial sobre este caso ni ha explicado por qué se negó la atención inicial en el Hospital Vicente Guerrero. La falta de información y de responsabilidades claras profundiza la indignación social.

La vida no esperó a la burocracia. Aunque madre e hijo están a salvo, el riesgo al que fueron expuestos no puede normalizarse. Cada omisión médica deja una marca y refuerza la exigencia ciudadana de un sistema de salud que realmente responda cuando más se necesita.

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