Fuerte de San Diego, corazón histórico y defensivo de Acapulco
El Fuerte de San Diego es la síntesis viva del pasado de Acapulco. Su traza en forma de estrella, única en México, y su papel estratégico en la defensa del puerto lo convierten en el monumento histórico más importante de la ciudad y en un símbolo central de la historia de Acapulco.
Una fortaleza clave del Imperio español en el Pacífico
Construido en 1616 sobre un arrecife del actual barrio de Petaquillas, el Fuerte de San Diego respondió a la necesidad de la Corona española de proteger sus posesiones en el litoral del Océano Pacífico. Su diseño pentagonal de cinco baluartes sigue el modelo militar del marqués de Vauban, adoptado por los Borbones tras la Guerra de Sucesión Española.
Desde este punto estratégico se resguardaban los galeones que arribaban a Acapulco al final de la “tornavuelta” desde Manila, cargados de seda, porcelana, brocados y mercancías del Oriente. Este intercambio comercial, conocido como la Nao de China, se mantuvo durante 250 años y definió la vocación internacional del puerto.
De bastión militar a espacio de memoria colectiva
Tras sufrir severos daños por un terremoto, el fuerte fue reconstruido entre 1776 y 1778 por el ingeniero Miguel Constanzó. La obra concluyó en 1783 con capacidad para albergar a dos mil soldados, víveres para un año y 63 cañones de largo alcance.
A lo largo del tiempo, el inmueble fue convento, hospital y cárcel. En 1933, el entonces presidente Abelardo Rodríguez lo declaró monumento nacional, reconociendo su valor histórico y arquitectónico.
Sede del Museo Histórico de Acapulco
Desde el 24 de abril de 1986, gracias al trabajo del INAH y asociaciones civiles, el inmueble alberga el Museo Histórico de Acapulco. El recinto cuenta con 14 salas permanentes y una de exposiciones temporales que narran el devenir del puerto: desde los primeros pobladores hasta la Independencia de México.
Entre los episodios más relevantes destaca el sitio encabezado por José María Morelos y Pavón, quien tras dos años y siete meses de asedio autorizó un banquete en la fortaleza, pronunciando una frase que aún resuena en la historia nacional.
Piezas únicas del intercambio con Oriente
Las colecciones del museo incluyen vestigios arqueológicos de la cultura Mezcala y objetos históricos de gran valor, como un carruaje conocido como “carroza real”, mascarones del siglo XVIII, porcelana china de la dinastía Qing, sedas, kimonos y monedas orientales.
Una de las piezas más emblemáticas es la maqueta del galeón San Pedro de Cardeña, elaborada en Europa en el siglo XVIII. Estas maquetas servían como modelo para construir los navíos que surcaron el Pacífico y conectaron a Acapulco con Asia.
El Fuerte de San Diego no solo resguarda muros y cañones: conserva la memoria del puerto y su vínculo con el mundo. Visitar el Museo Histórico de Acapulco es recorrer siglos de lucha, comercio y mestizaje que dieron identidad a la ciudad.



Publicar comentario