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Acabús Acapulco cierra terminales y genera caos urbano

Acabús Acapulco cierra terminales y genera caos urbano

El caos en Acapulco marcó el último día del año. Este 31 de diciembre, miles de ciudadanos quedaron varados luego de que el servicio del Acabús Acapulco se viera prácticamente paralizado, bajo el argumento de la falta de combustible y presuntas fallas mecánicas en las unidades. La suspensión tomó por sorpresa a usuarios que se dirigían a sus trabajos o actividades esenciales.

Terminales cerradas y cero información

Desde las primeras horas del día, estaciones del sistema amanecieron cerradas o sin unidades en circulación. Personal de seguridad y encargados del sistema no ofrecieron información clara sobre la reanudación del servicio, lo que generó molestia e incertidumbre entre los usuarios del transporte público en Acapulco.

A través de redes sociales, ciudadanos denunciaron que, además del silencio oficial, fueron tratados con desdén y prepotencia por parte del personal en estaciones, quienes se limitaron a decir que “no había diésel” o que “las unidades estaban descompuestas”.

Diésel contaminado, la nueva excusa

De manera extraoficial, operadores señalaron que el combustible habría salido contaminado, provocando averías en varias unidades y obligando a suspender el servicio de forma generalizada. Sin embargo, hasta el momento, no existe un comunicado oficial que explique con claridad qué ocurrió ni cuánto tiempo permanecerá afectado el sistema.

Este nuevo episodio se suma a una larga lista de fallas del Acabús Acapulco, un proyecto que prometía modernizar la movilidad en la ciudad, pero que con frecuencia colapsa sin previo aviso.

Más caro, más deficiente y ahora inexistente

La molestia ciudadana se intensificó al recordar que hace apenas unos meses la tarifa del Acabús aumentó de 11 a 13 pesos, sin que ello se reflejara en mejoras reales. Usuarios denuncian unidades en mal estado, sin aire acondicionado, con constantes fallas mecánicas y riesgos durante el trayecto.

Este 31 de diciembre, ante la suspensión total del servicio, miles de personas se vieron obligadas a pagar transporte alternativo más caro para poder llegar a sus centros de trabajo, afectando directamente su economía.

Un cierre de año marcado por el colapso

El colapso del transporte público en Acapulco no solo evidenció la fragilidad del sistema, sino también la falta de planeación y empatía hacia una población que depende diariamente del Acabús para sobrevivir.

En una ciudad golpeada por la violencia, la precariedad laboral y la crisis de servicios, cerrar el año con otro fracaso institucional profundiza el hartazgo social.

El caos en Acapulco provocado por la suspensión del Acabús deja una pregunta abierta: ¿quién responde por el tiempo, el dinero y la dignidad de los usuarios? Mientras no haya soluciones reales, el transporte seguirá siendo otra deuda pendiente con la gente trabajadora del puerto.

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