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Rosca de Reyes: historia y simbolismo que une generaciones

Rosca de Reyes: historia y simbolismo que une generaciones

Cada 6 de enero, el Día de Reyes se celebra en millones de hogares con ilusión, fe y convivencia familiar. Más allá de los regalos y la tradicional Rosca, esta fecha conmemora una historia milenaria que sigue transmitiendo valores de esperanza, generosidad y unión comunitaria.

Los sabios que siguieron una estrella

La tradición cristiana relata que Melchor, Gaspar y Baltazar fueron tres sabios que siguieron una estrella hasta Belén, donde encontraron al Niño Jesús.

No buscaban poder ni riquezas. Buscaban sentido, fe y esperanza. Cada uno llevó un regalo cargado de simbolismo: oro como reconocimiento al rey, incienso como señal de divinidad y mirra como anuncio de la humanidad y el sacrificio.

El mensaje que atraviesa los siglos

Más allá de los presentes materiales, la tradición de los Reyes Magos dejó un mensaje que sigue vigente: fe para seguir adelante, esperanza para no rendirse y generosidad para compartir con los demás. Valores que, siglos después, siguen encontrando eco en comunidades enteras.

En México, esta fecha se vive especialmente en familia, donde el acto de compartir tiene tanto peso como el obsequio mismo.

La Rosca de Reyes: historia que se parte

La Rosca de Reyes tiene más de 700 años de historia. Su origen se remonta a la Europa medieval, particularmente a Francia y España, donde se celebraba la Epifanía. Su forma circular simboliza el amor eterno de Dios, sin principio ni fin, mientras que las frutas cristalizadas representan las joyas de las coronas reales.

La costumbre de esconder un objeto en su interior nació también en Europa. Primero fue una haba seca; con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en la figura del Niño Dios, símbolo de protección y esperanza.

De Europa a México

La Rosca llegó a México en el siglo XVI, durante el periodo virreinal, como parte del proceso de evangelización. Aquí se adaptó a la cultura popular: quien encuentra el muñequito se convierte en padrino del Niño Dios y se compromete a invitar los tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

Así, la Rosca se transformó en una tradición viva que mezcla historia europea, simbolismo cristiano y costumbres mexicanas.

Cada 6 de enero, partir la Rosca no es solo un acto festivo: es compartir una historia que se hereda, se recuerda y se celebra. En un mundo que cambia rápido, el Día de Reyes sigue recordando que los regalos más valiosos no se compran: se creen, se sienten y se entregan desde el corazón.

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