Costera Miguel Alemán: la avenida que transformó Acapulco
Antes de convertirse en el ícono turístico que hoy define al puerto, la Costera Miguel Alemán atravesó distintas etapas que reflejan la evolución urbana, social y económica de Acapulco. Su historia es también la del crecimiento de un pequeño poblado costero que terminó proyectándose al mundo.
Un camino rústico junto al mar
La primera etapa se remonta a la década de 1920. En aquel entonces, la vía era conocida como Acapulco–Caleta, un camino estrecho y sin pavimentar que conectaba la península de Tlacopanocha con Caleta. El trazo cruzaba zonas como Manzanillo y Tambuco, y servía principalmente para el tránsito local y el transporte básico de mercancías.
Más que una avenida, era una vereda costera que acompañaba el ritmo lento de un puerto pesquero aún alejado del turismo masivo.
De camino local a avenida fragmentada
Con el paso del tiempo y el crecimiento urbano, la ruta fue ampliada y pavimentada. En esta segunda etapa, el trazo se dividió en tres segmentos con nombres distintos: Paseo del Morro, Avenida de la Nao y Avenida Caleta. De manera oficial, la vialidad llevaba el nombre de Nicolás Bravo.
Aunque ya representaba un avance en infraestructura, el recorrido seguía siendo angosto, sinuoso y poco funcional para un destino que comenzaba a atraer visitantes nacionales e internacionales.
La visión modernizadora de 1949
El punto de quiebre llegó en 1949, durante el sexenio del entonces presidente Miguel Alemán Valdés. Con una visión claramente orientada al desarrollo turístico, se impulsó la construcción de una vía integral, amplia y directa, paralela al mar.
Para lograrlo, se realizaron cortes en cerros y rellenos en playas como Hornos y Hornitos. La noche del 28 de febrero de ese año, el presidente inauguró e iluminó el nuevo trazo que conectaba Caleta con Icacos, rebautizándolo como Avenida Costera Miguel Alemán.
El corazón turístico del puerto
Desde entonces, la Costera se consolidó como el eje central del desarrollo turístico. A lo largo de sus 12.2 kilómetros, se establecieron colonias, hoteles, restaurantes, centros nocturnos, miradores y espacios públicos que definieron la identidad moderna de Acapulco.
Más que una avenida, se convirtió en un escaparate del crecimiento urbano, la vida nocturna, el turismo internacional y la transformación social del puerto.
Detrás del nombre Costera Miguel Alemán hay décadas de planeación, infraestructura y cambios profundos. Caminarla hoy no es solo recorrer una avenida: es transitar por una línea del tiempo que conecta el pasado pesquero, el esplendor turístico y el futuro de Acapulco.



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