Hospital ISSSTE Acapulco acumula denuncias por fallas y decesos
A apenas cuatro meses de su inauguración, el Hospital ISSSTE Acapulco atraviesa una crisis profunda que contradice la promesa de atención médica digna y de alta especialidad. Lejos de consolidarse, la unidad enfrenta abandono operativo, fallas técnicas, conflictos laborales y denuncias por presunta negligencia médica que ya habrían cobrado vidas.
La alerta la encendió el profesor Benjamín Sandoval Melo, integrante de la Comisión Intersindical de Asociaciones Civiles y Derechohabientes del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en Guerrero, quien calificó el escenario como “un colapso institucional en curso”.
Crisis de salud Guerrero pese a un hospital nuevo
Aunque el hospital presume infraestructura moderna y equipo de alta tecnología, la atención real dista mucho de ser especializada. De hecho, según denuncias, no supera los estándares del antiguo Hospital General de Ruiz Cortines.
Como ejemplo, Sandoval Melo documentó el pasado 11 de diciembre el traslado de pacientes en ambulancias hacia laboratorios privados ubicados en la avenida Cuauhtémoc. Al cuestionar al personal, la respuesta fue directa: los equipos no operan por falta de personal capacitado, una omisión que atribuyen a la Dirección Normativa de Salud.
Así, la crisis de salud Guerrero no se explica por falta de recursos materiales, sino por una gestión deficiente y la ausencia de planeación en el capital humano.
Hasta 20 fallecimientos bajo investigación
Además de las fallas operativas, la Comisión Intersindical recibió reportes de familiares que señalan al menos 20 decesos registrados desde el 20 de noviembre. Según las denuncias, estas muertes estarían relacionadas con retrasos en la atención médica y presuntas negligencias.
Si bien las cifras aún deben verificarse oficialmente, la organización exige una investigación inmediata y transparente. Sandoval Melo advierte que el hospital heredó “los vicios, negligencias y malas prácticas” acumuladas durante más de medio siglo en la unidad anterior, sin que exista una transformación real en la atención al paciente.
Colapso hospitalario por riesgos técnicos y laborales
A la crisis médica se suman riesgos técnicos que comprometen la operación del hospital. Por un lado, existe un adeudo vencido de 10 millones de pesos con la Comisión Federal de Electricidad, lo que ha derivado en la notificación de un posible corte de energía eléctrica.
Ante este escenario, se instruyó al hospital a operar con plantas propias, una medida que pone en riesgo directo a pacientes en terapia intensiva y áreas críticas.
Por otro lado, persisten fallas en el sistema de drenaje. Desde agosto, la Comisión advirtió deficiencias en el colector de aguas negras y pluviales. La falta de atención provocó una inundación el 6 de octubre y obligó a realizar modificaciones de emergencia en la red hidrosanitaria, cuyos efectos aún generan incertidumbre.
A esto se suma un conflicto laboral: médicos especialistas contratados en septiembre siguen sin recibir su salario, lo que mantiene al personal en una postura de posible paro.
La salud convertida en moneda política
La denuncia más delicada apunta a un trasfondo político. Sandoval Melo aseguró que la subdelegación del ISSSTE en Guerrero y el control del hospital fueron entregados como “concesión política” a Yoshio Ávila González, como pago por su respaldo a la campaña de Adán Augusto López Hernández.
Esta situación, afirmó, ha limitado la capacidad de gestión del director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, quien no ha podido nombrar subdelegados administrativos, dejando al hospital sin control institucional efectivo.
Llamado urgente a la Presidencia
Ante la falta de liderazgo y la desarticulación de áreas clave como urgencias, terapia intensiva y quirófanos, la Comisión Intersindical lanzó un llamado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El objetivo es claro: intervenir de manera inmediata para salvar vidas y recuperar la institucionalidad del ISSSTE en Guerrero, antes de que el colapso hospitalario termine por convertir el hospital en un elefante blanco.
El Hospital ISSSTE Acapulco nació como símbolo de esperanza. Hoy, derechohabientes advierten que sin acción federal urgente, esa promesa se diluye entre negligencias, adeudos y decisiones políticas que ponen en riesgo la salud pública.



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